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Capítulo 5 Cartas de Jesús

8. Por todo lo cual considero un deber inexcusable presentarte en esta carta mi efusivo agradecimiento, oh Señor, por la infinita y gran gracia que me has hecho; aunque estas gracias frente a tu gracia, en la pura nada se desvanecen.

9. Pues ¿qué podría yo darte, oh Señor, que no me hayas Tú dado de antemano?.

10. Pienso que la gratitud verdadera, brotada del corazón, es lo más apropiado para el hombre, — porque la ingratitud es, sin duda, su entera propiedad. Por eso no puedo, oh Señor, más que ofrecerte esta mi gratitud ínfima, — sin embargo con la seguridad completa que desde ahora mismo estoy dispuesto a establecer en mi pequeño estado, todo lo que Tú, oh Señor, me pidas en tu Gracia.

11. No solo he sacado de prisión al gran criminal de estado, sino que, acto seguido, he hecho que lo llevarán a mi escuela y a mi mesa. Si en caso actué demasiado bien, como suele decirse, mi humana razón no alcanza a juzgarlo. En este asunto también me dirijo a Ti, oh Señor, en este escrito, para que en tu misericordia me des instrucciones sabias y justas.

12. ¡Mi amor, mi gracia y mi más filial obediencia a Ti, oh Jesús, sólo a Ti! ¡Que se haga tu Voluntad!

Repuesta de Jesús

13. »Escúchame, mi querido hijo y hermano Abgaro. Tengo ahora setenta y dos discípulos, entre ellos doce apóstoles, pero todos juntos no tienen una clara visión como la tuya, siendo un pagano que jamás me ha visto, como tampoco los innumerables milagros hechos desde mi encarnación y nacimiento humano.

14. Permanece, pues, lleno de la mejor esperanza. Porque ha sucedido y sucederá, que quitaré la luz a los hijos y os la daré en abundancia a vosotros los paganos. Porque he encontrado en poco tiempo, entre los paganos que viven aquí, griegos y romanos, más fe que la que se pueda encontrar en todo Israel. El amor y la humildad han llegado a ser cualidades del corazón humano completamente extrañas a los judíos, mientras que, con frecuencia, las encuentro en vosotros abundantemente.

15. ¡Por eso le quitaré a los judíos Mi Reino temporal y eterno y os lo daré vosotros! ¡Los hijos que se alimenten con las inmundicias del mundo!

16. ¿Quieres que mi voluntad sea Ley en Tu reino? — ¡Por ahora no es posible!, porque para todo se requiere cierta madurez. Pero Mi ley no es más que Amor. Si quieres introducir en tu reino algo de Mí, entonces introduce esta ley; entonces te será fácil obrar con Mi Voluntad. Porque Mi Voluntad y Mi Ley son enteramente una misma cosa, del mismo modo que Yo y el Padre somos Uno.

17. Sí, es verdad que en Mi Voluntad hay muchas cosas que tú no podrías comprender todavía. Cuando mi discípulo vaya a tu casa, te iniciará en todo y así que seas bautizado por él en Mi Nombre, el Espíritu de Dios vendrá sobre ti y él mismo te instruirá en todas las cosas.

18. Con el criminal has obrado perfectamente bien. Yo hago lo mismo con vosotros los paganos. Que tu acción te sirva como un buen espejo de lo que yo ya hago ahora y haré en abundancia más adelante.

19. Esto, para tu paz y tu bendición. — Amén.«

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