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Capítulo 1 La Fuerza Curativa de la Luz Solar

14. En la alopatía, en cambio, el cuerpo es obligado a volverse primero el médico de su alma. Así, únicamente en cuanto ésta se haya curado a través de un gran sufrimiento del cuerpo, podrá comenzar retrospectivamente con la recuperación del mismo, cosa que es, sin duda, el camino menos adecuado para la recuperación de la plena salud corporal. Es fácil, pues, ver lo larga y difícil que es la reconvalecencia del cuerpo y del alma.

15. Por lo tanto, según esto, la homeopatía es un correcto método de curación. Sin embargo, cabe mencionar y distinguir entre las dos homeopatías existentes:

16. A la primera la llamamos homeopatía específica (justificada por el médico alemán, Samuel Hahnemann), que es evidentemente insegura en cuanto a su éxito se refiere, pues un médico hábil no siempre es capaz de reconocer con certeza dónde y qué partes del alma están debilitadas. Debido a esto no puede emplear y activar lo verdaderamente específico del alma. Un médico, renacido en el espíritu, si puede hacerlo, pero para un médico que aún no ha renacido expiritualmente del todo, como suele ser en la mayoría de los casos, o ni siquiera ha empezado el camino del renacimiento espiritual, es difícil o incluso imposible a pesar de su capacidad de comprensión.

17. Por este motivo es preciso fijarse más en la homeopatía de la segunda clase a la que Yo denomino: homeopatía general para diferenciarla de la primera. Con ésta ningún médico puede fallar, incluso uno de poca habilidad.

18. Precisamente este tipo de homeopatía trata de lo que Yo os predije el 16 de julio de 1851 sobre la fuerza curativa de los rayos solares.

19. Como es de esperar os plantearé ahora la siguiente pregunta: ¿Cómo es posible tal cosa?

20. Un caso os lo he mencionado al principio. Este caso es, o mejor dicho, sería suficiente, si las personas actualmente tuvieran en cuenta la forma de vivir que antiguamente se desarrollaba.

21. Para la actual forma de vivir, en la que el alma más bien es privada que nutrida de algunas partes a causa de la alimentación artificial, siendo ésta además pésima, la utilización de la luz solar (como lo hacían antiguamente) sería demasiado pobre.

22. Por este motivo quiero proclamaros varias clases, así como el régimen necesario correspondiente. Si éste, junto con la medicina mencionada de la luz solar, es tenido en cuenta correctamente, entonces podréis curaros, con toda seguridad, de cualquier enfermedad, sea cual sea.

23. Incluso daños externos del cuerpo pueden ser curados de esta forma con mayor rapidez, teniendo en cuenta el correcto uso de la medicina mencionada.

24. Lo relacionado con esto se explica a continuación.

25. Queremos hablar de las especiales formas en las que la sustancia curativa de la luz solar es unida con facilidad a cualquier sutil sustancia material y su empleo en casos de enfermedad corrientes.

26. El hecho de que la materia de la luz solar se una con materias de todo tipo, es comprensible a todos. Basta con sólo echar una mirada a una pradera.

27. Si la primera plantita es cogida, olfateada y comida, tanto el olor como el gusto dirán: "Provenimos de la luz y del calor del sol."

28. En un vidrio, expuesto algún tiempo al sol, aparecerán diversos colores en su superficie exterior. ¿Por qué no pues en su superficie interior? Porque la interior no está expuesta al primer ataque de los rayos solares.

29. ¡Colocad una planta con flor en un sótano oscuro! Aunque florezca la flor, o bien no tendrá ningún color o como máximo tan sólo se percibirá un débil colorido.

30. De esto se deduce, que también los colores de las flores y los de los frutos son obra de los activos espíritus de la luz del rayo solar.

31. En aquellos países, que vosotros denomináis los cálidos, el juego de colores es, tanto en las plantas como incluso en los animales, mucho más vivo y generoso, al contrario pues de las zonas templadas y sobretodo de las frías, en las que el tono general se acerca al gris. De un fuerte y agradable olor, no cabe ni hablar, y en cuanto al sabor, éste suele ser duro y ácido acercándose a la amargura de los espíritus desterrados en el interior de la tierra.

32. Alguien podría objetar en cuanto a esto: Si, según esto, todas las diferentes especies del mundo vegetal, animal y mineral —sobretodo en las zonas cálidas— poseen en sí tanta materia luminosa del sol, entonces ¿para qué sería preciso algún tipo de procedimiento artificial para capturar artificialmente del sol, lo que sería posible conseguir de manera natural sin esfuerzo alguno?

33. Esta objeción es correcta y hasta ahora toda medicina se ha basado en esto.

34. Cualquiera que utilice algún tipo de hierbas medicinales notará con seguridad algún efecto: pero ninguna hierba está constituida de manera que pueda absorber la materia curativa de la luz del sol, así como así. Toda planta absorbe únicamente lo que a ella le corresponde y por lo tanto no es capaz de asimilar nada más que esto, pues —según su constitución— sólo retiene de la luz solar lo que le corresponde y conviene.

35. Si un médico, en un alma enferma, pudiera investigar con exactitud qué esencias vitales se han debilitado o incluso cuáles faltan y además conociera la hierbecita provista de estos elementos vitales, entonces podría devolver de esta manera, con toda seguridad, al alma enferma —o lo que es lo mismo— a una persona enferma, la plena salud.

36. Pero, puesto que un conocimiento tan profundo de la persona y su alma suele ser desconocido a un médico común, tal como si se tratara de una parte del mundo por descubrir, entonces su ámbito de curación sigue siendo más una adivinanza que un saber. Aquello que el hombre se ha apropiado a través de la experiencia y a través de pruebas, raras veces bonitas, al utilizar la fuerza curativa de las plantas, los minerales y los animales, lo emplea normalmente para curar los enfermos.

37. A la mayoría de los médicos podría aplicárseles el proverbio del norte en el que un médico así es comparado con una especie de porra. Si ésta acierta afortunadamente la enfermedad, entonces el paciente mejorará; sin embargo si le da al paciente en vez de dar a la enfermedad, entonces éste morirá!

38. Aquí no se trata de la practica de antiguas experiencias o de nuevos experimentos para la curación del hombre, sino de un arcano que, mientras lo permita la máquina del cuerpo, sea capaz de volver a revivir la humanidad enferma, de la misma manera que la luz de la primavera revive las plantas y animales, suponiendo que el organismo sea proclive a tal revivir. Cabe mencionar que una vida eterna del cuerpo, junto con su alma, y en ésta tierra, tal como lo sueñan algunos médicos, no existe. Pero con la posibilidad del hombre de prorrogar su vida en relación con Mi orden establecido, éste puede llegar a una elevada edad con una salud muy buena si tiene en cuenta el régimen adecuado y además el correcto empleo del arcano.

39. Puesto que necesariamente hemos anticipado esto, y gracias a estas explicaciones, todos podemos comprender como las diferentes esencias de la vida de los rayos solares están conectadas con la naturaleza, ahora pasamos a la forma de tal mecanismo receptor de rayos solares.

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