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[GEJ 5.273.4] Y Yo le dije: «Tú, Judas Iscariote, tienes completamente razón si no me agradeces por lo que tú no has recibido con tanta abundancia como los demás discípulos. Pero cuando hace algunas lunas una vez os envié delante de Mí para preparar a los hombres en Galilea para mi Venida, te había dado el mismo poder de realizar milagros como a los demás discípulos. Pero tú, como hombre codicioso, empezaste a hacer un gran negocio porque cobraste mucho por los milagros que tú realizaste. Así, en pocas semanas, ganabas una gran cantidad de oro y de plata, a los que tu corazón estaba muy apegado... Pero como tu corazón estaba únicamente apegado al mayor excremento de la Tierra y al don de realizar milagros sólo a causa de ese excremento que produjo –pues este era efectivamente el caso contigo–, luego por razones muy sabias este don te fue quitado, ¡pero no la Doctrina! De modo que también tú puedes dar a los hombres una instrucción sobre la Venida del Reino de Dios en la Tierra - si quieres... pero si lo quieres, ¡también puedes dejarlo! Aunque Yo diría que si no te disgusta comer y beber, ¡entonces tampoco sería inconveniente que trabajaras un poco para ti y para Mí!».

[GEJ 5.273.10] Dije Yo: «Querido amigo, ¡eso viene de su egoísmo ocasional! Según su profesión es alfarero que con esta actividad en los mercados ha ganado mucho dinero. Pero cuando oía hablar de mis Hechos acudió también a Mí, de modo que oía mis Palabras y veía mis Prodigios. Y a eso me pidió que le aceptara como discípulo. Yo se lo permití, y así también él se hizo discípulo mío. Pero él sigue siendo lo que siempre era… un comerciante, y considera el dinero como cosa imprescindible para la vida terrestre. Por eso, en realidad, siempre sólo quiere realizar milagros para él mismo, y hacer que se los paguen, igual que los magos. Pero como eso no debe ni puede ser compatible con mis Hechos milagrosos, por su propia culpa él perdió la facultad ya inherente en él, por lo que ahora siempre es un poco descontento. Por lo demás sabe de todo y es un buen orador, y cuando instruye a alguien sobre Mí y mi Misión como Enviado de los Cielos, entonces sus palabras hacen buen efecto y por eso en este sentido él es igual a los otros apóstoles elegidos de los 72 discípulos que Yo tenía al principio. - Ahora sabes quien es y lo que has de opinar de él».

[GEJ 5.273.11] «En este caso se debe respetarle, y aún voy a comentar muchas cosas con él», dijo el patrón. «Pero ahora me gustaría saber qué ha sido de los otros 60 discípulos. ¿Acaso no han llegado a hacerse la idea y formar la voluntad para seguirte en todos los caminos, igual que estos doce, para oír y ver todavía muchas cosas, lo que para ellos seguramente habría resultado en un gran beneficio?».

[GEJ 5.273.12] «Ellos han oído y visto tanto que saben exactamente lo que deben hacer para alcanzar la Vida eterna, pues no necesitan más», le respondí. «Pero a causa de sus relaciones domésticas no querían seguirme a todas partes, y por eso de momento los despedí. Pero ya volverán a seguirme en todos mis Caminos porque han adoptado mi Palabra y ahora viven y actúan conforme ella. Ya se sienten impulsados a venir de nuevo a Mí, tan pronto como les sea posible. La mayoría de ellos es de Galilea, como también Yo y estos doce discípulos principales de Mí. - Ahora sabes también esto según la Verdad. Pero si deseas saber algo más, ¡pregúntamelo!».

[GEJ 5.274.3] «¡Pues bien!», dijo el patrón. «Mira, cuando yo todavía era un levita en el Templo, sucedió que un día a causa de un atraso del pago del diezmo me entrevisté con varios esenios. Estos eran muy amables y me contaban con la mayor aseveración de la verdad que en su templo –que era mayor que aquel de Jerusalén– realizaban las mayores y más importantes obras de milagros.

[GEJ 5.274.4] Me contaban que allí se curaba a todos los enfermos, e incluso se reanimaba a los fallecidos. Incluso los elementos y las fuerzas de toda la naturaleza estaban completamente en su poder; y el Sol, la Luna y todas las estrellas debían obedecer a su voluntad. De modo que con ellos el hombre parecía ser un verdadero soberano de la naturaleza - como en otros tiempos lo era el patriarca Adán antes de haber pecado. Con ellos hasta los árboles, las hierbas, las piedras, el agua, el aire y todas las criaturas debían hablar y darles el testimonio de la verdad perfecta. Y si yo no pudiese creer esto, que venga con ellos para convencerme personalmente de todo eso.

[GEJ 5.274.5] Ahora bien, mi ocupación que servía al Templo no tenía prisa, porque lo que no se podía terminar dentro de una semana, sin problemas también se podía llevar a cabo cómodamente en la tercera semana. De modo que yo tenía tiempo y acepté la invitación atenta de los dos esenios. Con ayuda de tres camellos de patas ligeras que los dos esenios tenían con ellos llegamos pronto al lugar de nuestro destino. De todos modos el lugar al que mi tarea de recaudación del diezmo me mandaba, no estaba lejos de las instalaciones de los esenios.

[GEJ 5.274.6] Pronto los dos me presentaron a su superior, un hombre extraordinariamente amable, que me recibió con mucho amor y no me privó de nada. En efecto, su hospitalidad no dejaba nada que desear. Yo permanecía allí durante ocho días y me convencí según la verdad de todo lo que los dos esenios antes me habían indicado. Muchas veces yo pensaba en esto y con gusto habría pasado a ellos; pero no me aceptaron a causa de mi juventud - lo que realmente sentía mucho.

[GEJ 5.275.1] Todos quedaban pasmados de la gran maravilla del cielo, y el patrón me preguntó qué, en realidad, eran estas incontables estrellas de diversos tamaños. Yo se lo expliqué exactamente como ya lo había hecho en otras ocasiones parecidas… bueno, en esta ocasión hice aún algo más.

[GEJ 5.275.4] Pero Yo les dije: «¡No os maravilléis demasiado de eso porque Yo no he hecho más que abrir vuestra visión interna con el Poder de mi Voluntad! Pues así fuisteis capaces de ver aquellos mundos lejanos como desde cerca, porque para el espíritu las distancias terrestres y por consiguiente también las espaciales en realidad efectivamente no existen. ¡Reflexionad sobre eso en vuestras casas, y mañana vamos a conversar aún un poco más sobre este particular! ¡Por ahora volved a vuestras casas, retiraos para descansar, y con eso terminan el descanso y la celebración del sábado del día de hoy!».

[GEJ 5.275.15] De modo que todos volvieron a entrar en la casa y con mucho gusto se sirvieron de la comida matutina. Después de la comida los discípulos estaban muy ocupados; porque los vecinos empezaron a preguntarlos por lo de los esenios, y así una palabra causó la otra. Así, entre preguntas y respuestas, el tiempo pasó volando. Al anochecer no tomamos cena, sino sólo un poco de pan y de vino. A esta ocasión algunos discípulos dieron también pruebas de su habilidad de realizar prodigios, con lo que los vecinos se sorprendieron mucho y se les aumentaron las ganas de observar exactamente las prescripciones de la Doctrina percibida.

[GEJ 5.275.16] Yo estaba continuamente ocupado con nuestro patrón Bernabé. A esta ocasión él también mencionó los dos milagros que Yo había realizado en el Templo como muchacho de doce años de edad, y aunque estos dos milagros le habían impresionado enormemente, quedó convencido de que Yo era de la escuela de los esenios - de lo que ahora era completamente convencido del contrario. Pues me reconocía como Aquel como El que Yo mismo me había presentado en aquellos días en el Templo. Ahora toda la comunidad junto con Bernabé era completamente ganada. Todavía teníamos tiempo para charlar un poco sobre diversos asuntos. Y, como pronto anocheció, por supuesto no nos faltaba una buena cena.

[GEJ 5.276.1] El día siguiente fuimos al vecino que vivía más lejos de la casa de nuestro patrón, y allí pasábamos todo el día y también toda la noche. Allí sucedió que Yo, visible a todos, hice que me sirviesen ángeles que también servían a los otros huéspedes. Con eso el asombro ya no tenía límite y los habitantes se sentían realmente trasladados a los Cielos. También conversaron con estos puros espíritus celestiales sobre muchos asuntos y alabaron su sabiduría y su gran poder porque durante aquella noche se realizaron muchos prodigios; y eso para el bien de estos habitantes íntegros de aquellas montañas.

[GEJ 5.276.6] Pero como los habitantes me lo rogaron tan encarecidamente, todavía me quedé algunos días más en aquella aldea. Aún les di unas cuantas explicaciones útiles, como también a mis discípulos, a los que no les parecía bien que Yo fuera a esa fiesta del otoño a Jerusalén.

[GEJ 5.276.10] Después de haber tomado el desayuno, Yo bendije la aldea y a sus habitantes. Acompañado de todos, me puse en camino, tomando el acceso nuevo que nadie antes había usado. A la salida de la gruta Yo recomendé a los acompañantes que regresaran; y una vez más les encomendé tener plena fe en Mí y en el amor a Dios. Y también les dije que nunca empiecen a vacilar en esta fe; porque entonces, transcurridos algunos años, Yo iba a volver a ellos en estado transfigurado, y darles a todos la fuerza de mi Espíritu. - Por esto todos me agradecieron y me pidieron que incluso estando lejos de ellos no los olvidara.

[GEJ 5.276.13] Luego se retiraron llenos de las mejores intenciones y de la mejor voluntad. Ya que estaban abastecidos de todo lo posible, y como ya no tenían que desplazarse a Nahim para traer sal, decidieron disimular también este acceso de una manera que nadie ya podría descubrirlo. Y tal como lo habían previsto, tal también lo realizaron con fuerzas unidas durante aquel día de ante-sábado. De modo que quedaban completamente desconectados de todo el mundo, y llevaban una Vida estricta y severa exactamente conforme a mi Doctrina. Fin de la quinta parte.

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