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[ABG 1.2] He oído hablar de Ti y de las curaciones que haces sin medicinas ni plantas. Pues se dice que Tú devuelves la vista a los ciegos, que haces andar a los paralíticos, que purificas a los leprosos y expulsas los espíritus impuros y curas a aquellos que sufren de enfermedades crónicas en fin, que resucitas hasta los muertos.

[ABG 4.2] ¡Oh, mi buen Salvador Jesús!, en verdad le ha sucedido a mi querido hijo lo que Tú, oh Señor, me habías predicho en la segunda carta. Murió hace unos días, y en su lecho de muerte me suplicó aún encarecidamente, con lágrimas en los ojos, que te expresara en este escrito su más profundo agradecimiento por el hecho de haberle dejado partir clementemente, sin dolor alguno y sin temer la muerte del cuerpo.

[ABG 4.4] Después de haber pronunciado estas palabras, mi querido hijo expiró. Tú, oh Señor, debes bien saber que así fue el fin terrestre de mi hijo y que yo y mi casa lo hemos llorado mucho. Sin embargo te lo escribo como un hombre a otro hombre, porque mi hijo agonizante lo había deseado ansiosamente antes de su fin terrenal.

[ABG 6.2] ¡Oh Señor, perdóname mi gran atrevimiento y ya descarada impertinencia!. Pero Tú sabes que los buenos médicos siempre tuvieron la mayor consideración entre los hombres porque siempre poseían los conocimientos más ciertos, también en las cosas de la naturaleza, y por eso todo el mundo se dirigía preferentemente a ellos para obtener aclaraciones en caso de grandes y extraordinarios fenómenos naturales. ¡Cuán infinitamente más alto que todos los médicos expertos del mundo en todas las ciencias naturales estás Tú, que no solamente eres un médico en todas las cosas, sino también al mismo tiempo, el Creador y el Señor eterno de toda la naturaleza!

[ABG 6.3] Es a Ti solo, y sólo a Ti, a quien puedo exponer la presente desgracia particular y extraña de mi nación, y suplicarte desde lo más hondo de mi corazón que apartes esa singular desgracia.

[ABG 6.5] Promulgué enseguida una orden severa: que nadie utilizara el agua en todo el país, hasta que yo lo autorizase nuevo. Todos mis ciudadanos, durante ese tiempo, debían venir a mi casa en Edessa, donde recibirían vino y agua que, para tal fin, hice traer expresamente desde bastante lejos en grandes embarcaciones.

[ABG 6.15] Sucederá que la fe estará expuesta a grandes tentaciones y tendrá que caminar por sobre el fuego y agua. Pero fuego del amor sofocará al fuego de prueba de la fe y evaporará al agua con toda su fuerza.

[ABG 7.3] Puedo imaginarme oscuramente, que así tenga que ser todo. Pero, desde el punto de vista humanamente, mi corazón que te quiere sobre todas las cosas, se subleva en contra, eso ya lo comprenderás Tú, oh Señor, aún mejor que yo, un hombre débil. A lo largo de este escrito mostraré que tengo buenos argumentos para exponer lo siguiente.

[ABG 7.10] Sin embargo, como ahora ya te conozco bien y bien sé que Tú no necesitas ningún consejo humano, harás lo, que te parezca mejor. Pero como hombre he considerado que mi primer deber es manifestarte este asunto y cómo es exactamente, — expresándote aquí mi más ardiente agradecimiento por la gracia que Tú nos has mostrado a mí y a mi pueblo.

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