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Capítulo 5 El Gobierno de Dios, Libro 1

El secreto de la Creación

2. Desde la eternidad, la Divinidad fue la Fuerza que penetra las infinitudes de toda infinitud, con lo que era, es y siempre será la Infinitud misma. En el centro de su profundidad, desde la eternidad, fui Yo el Amor y la Vida misma en ella. Pero fíjate: Estuve ciego como un embrión en el seno de su madre... Pero la Divinidad se complació en su Amor y se arrimó cada vez más a él... A eso el Amor ahí en el centro se calentó más y más... y hubo cantidades y más cantidades de la Divinidad que allí acudieron, y todos los Poderes y Fuerzas se lanzaron a la Divinidad.

3. Se levantó un gran bramido y el Amor fue inquietado y empujado por todos lados, de modo que el Amor temblaba hasta en su interior más íntimo. El Amor estaba consciente de ello y el bramido se volvió sonido. Y en el Amor el sonido se volvió Palabra, y la Palabra dijo: “¡Hágase la Luz!”. A eso en el Corazón ardió la llama del Amor encendido, y hubo Luz en todos los espacios de la infinitud.

4. Y Dios vio en Sí la gran Magnificencia de su Amor, y el Amor fue fortificado con la Fuerza de la Divinidad... De esta manera la Divinidad se unió con el Amor eternamente, y la Luz surgió del Calor.

5. Y mira: El Amor vio todas las Magnificencias en la Divinidad (cuyo número no tiene fin) y la Divinidad vio que todo esto le llegó del Amor. Y el Amor vio sus propios Pensamientos en la Divinidad, lo que le causó una gran alegría. Entonces el Amor se encendió de nuevo y las Fuerzas de la Divinidad lo rodearon bramando. Y mira: Incluso los mismos Pensamientos del Amor fueron Amor –– y hubo un sinnúmero de ellos...

6. La Divinidad vio su Magnificencia, y el Amor sintió su Poder. Y el Amor dijo a la Divinidad: “¡Consolidemos los Pensamientos acerca de la Magnificencia y proyectémolos fuera de nosotros para que se vuelvan libres y para que nos puedan percibir y ver como nosotros los vemos y percibimos, y como los vimos y percibimos aún antes de que la Luz iluminara sus formas!”.

7. La Palabra se transmitió a la Divinidad, y la Divinidad se volvió puro Amor. Y mira: La Divinidad pronunció su primer “¡Hágase!”... Y se creó un gran ejército de Espíritus afuera de Dios –– un número sin fin... y el Amor se vio infinitamente multiplicado y vio su hermosura infinita.

8. Pero todos estos seres aún no tenían vida, ni percepción ni visión, porque no fueron sino formas concebidas en la Divinidad, todavía fuera del Amor.

9. Esto al Amor le dio pena y se conmovió... y esta Conmoción ascendió a la Divinidad, y la Divinidad entregó sus prisioneros al Amor; y el Amor penetró todo. Y mira: Las formas se animaron y se llenaron de admiración, y se calentaron en las corrientes llameantes del Amor divino, con lo que obtuvieron un dinamismo propio. Pero aún no se reconocieron...

10. Y otra vez el Amor dijo: “¡Hagamos que se vuelvan conscientes, para que entonces me reconozcan a Mí y a través de Mí también a Ti!”.

11. Entonces la Palabra remontó hacia la Divinidad, resonando en ella. La Palabra se volvió Ley, y la Ley fue el Amor y los penetró a todos.

12. Y ves, así se formaron los tres, y de estos surgieron siete. Los tres correspondían al Amor, a la Luz y a la Divinidad; y los siete correspondían a los siete Espíritus de Dios que eran, son y siempre serán los siguientes: Amad al Amor. Temed a la Divinidad que mata –– para que no se apodere de vosotros. El Amor en vosotros es santo. Por esto respetaos mútuamente, como también el Amor en la Divinidad os respeta y se alegra. Cada uno es propietario de sí mismo y es propiedad del Amor de Dios; por eso, que nadie se vuelva presa del otro. Que nadie cubra su semblante ante el otro con la intención que este no sepa cómo es el Amor... porque debéis ser como el Amor que os dio la existencia. Que vuestro interior sea a la vez vuestro exterior, para que no se os introduzcan conceptos que puedan causar vuestra perdición. Vuestro exterior debe ser el retrato fiel de vuestro espejo interior en el que se contempla el Amor de la Divinidad. De lo contrario el espejo interior se estropeará y vuestro aspecto se volverá horrible...

13. Y en los espacios infinitos, con voz de trueno, la Divinidad amenazó a los infractores con un juicio horrendo, exigiéndoles la adoración de Dios en sumo temor, y les fue dada la Ley de amar al Amor. Y fueron proyectados en un ámbito de plena libertad donde podrían hacer lo que quisieran sin que nada los inoportunara hasta que, dentro de su libertad y humildad, ellos mismos se reconocieran, para que la Ley se volviera un concepto de ellos y de esta manera fueran perfectamente libres.

14. Autónomos, estaban conscientes de su gran Poder y de su Magnificencia y Majestad que resplandecía sobre todo. El mayor de los tres, par a la Luz de la Divinidad, se encendió en su avidez de apoderarse del todo lo de la Divinidad, y también se encendieron una gran parte de los Espíritus que habían surgido de él. La Divinidad, en su ira, se encendió igual que los otros dos de los tres Espíritus y arrojó a la cuadrilla malvada a la profundidad más profunda de su indignación.

15. Y los dos, (más aquellos que habían surgido de ellos) y los siete que permanecieron justos, fueron encontrados en la fidelidad de su humildad, y fueron recibidos en los ámbitos del Poder de Dios. El Amor comprobó que estaban puros y se alegró de la pureza de ellos. Y ve: La Fuerza de la Divinidad en el Amor ascendió; la Divinidad se movió y los creados percibieron el movimiento de la Divinidad. La Divinidad se dirigió a su Amor y a los creados se les abrió la visión, con lo que por primera vez vieron al eterno Amor.

16. Los incontables ejércitos se maravillaron y hubo gran júbilo y alegría entre ellos, porque vieron el Poder de Dios en el Amor y vieron el Amor en sí mismos, y vieron también la Fuerza que les había dado su existencia; con lo que reconocieron a Dios, al Amor y a sí mismos.

17. Entonces la Divinidad se movió, y los creados la temieron. Y el Amor vio su temor y lo justificó. El temor se volvió obediencia y la obediencia era su humildad. El Amor se volvió Ley y la Ley se volvió su eterna libertad. Y en la libertad hubo Vida y la Vida fue su Bienaventuranza, eternamente.

18. El eterno Amor les habló, y ellos comprendieron la Palabra. Se les soltó la lengua y la primera palabra que les salió fue Amor. Y a la Divinidad le complació el tono de su hablar y estaba conmovida por el Amor. La conmoción tomó forma en los creados; la forma se volvió sonido y el sonido se volvió la segunda Palabra: Dios.

19. Sólo entonces los creados estuvieron perfeccionados. Y el Amor les habló: “El primero de entre vosotros cayó en la perdición; por esto Yo me presento en el lugar de él y permaneceré eternamente entre vosotros”.

20. De nuevo se les soltó la lengua, doblaron las rodillas y adoraron al Amor.

21. Ahora observa lo que hizo el Amor, y lo que hicieron Dios en el Amor y el Amor en Dios: Todos los que habían caído en la perdición apenaron al Amor; pero la Divinidad se excitó en su ira y en todos los espacios de la infinitud de Dios se produjo un estruendo que llegó hasta al interior más profundo del eterno Amor, y únicamente el Amor lo comprendió. Y el trueno dentro del Amor se volvió Palabra y dijo: “¡Todo el Poder te sea sumiso a Ti, de modo que haz conforme desees! Pronuncia el ‘¡Hágase!’ y se hará...”.

22. El Amor estaba conmovido hasta en su interior más profundo, y se formó la primera lágrima en el Ojo del eterno Amor –– una lágrima que emanó del Corazón de la Divinidad y que se llama, se llamó y siempre se llamará Misericordia...

23. Esta lágrima se volvió un enorme mar, y este mar se derramó en todos los espacios de la infinitud; y se derramó en las profundidades de la ira de la Divinidad y apaciguó el fuego de la ira de Dios.

24. Y ve: El Espíritu de Dios, pese a su gran Fuerza, flotó suavemente sobre las Aguas de la Misericordia, y estas se separaron. Y Dios habló llevado por su Amor... Su Amor fue la Palabra... Y la Palabra descendió a las profundidades donde flotó sobre las aguas. Estas aguas fueron esparcidas en todos los espacios de la infinitud, como gotas de rocío, grandes y pequeñas, y repartidas entre los perdidos conforme a su número sin fin.

25. Y ve: La última gota que quedó y que era la más interior de todas las aguas fue la Misericordia más profunda, destinada a ser el centro del escenario de la Obra más sublime de todas obras del eterno Amor.

26. De esta última gota fue creada la Tierra que tú habitas, y de las demás gotas han sido creado Soles, Tierras y Lunas en un número sin fin. Ya ves: Así surgió el cielo visible con todas sus estrellas, el Sol, la Luna y la Tierra como tú los ves.

27. ¡Ahora alza tu vista y percibirás los milagros del eterno Amor! Siempre ves el brillo del Sol, la luz de la Luna y el resplandor de las estrellas en sus muchas constelaciones. También ves las muy diversas formaciones en los tres reinos de la naturaleza de la Tierra; sólo que hasta ahora nadie ha averiguado ni comprendido qué es y de dónde viene el brillo del Sol. Nadie sabe de dónde viene la luz de todos los astros y cómo se explican sus distintas posiciones y fases.

28. Ves, mis hijos tienen que estar iniciados en todas las bonitas cosas que su Padre santo tiene para regalar a todos aquellos que le reconocen y que le aman sobre todo, y que por amor a su Padre también se aman mútuamente.

29. Ahora ve: Cuando tras el Poder del Amor misericordioso del eterno Dios infinito todos los Soles con sus Tierras obtuvieron su existencia, entonces aún no tenían su luz y su brillo, porque todavía reinaba la noche profunda en los astros surgidos. Pero el eterno Amor colocó una pequeña Chispa de su Gracia en el centro de los Soles y, más rápido que el rayo, esta Chispa hizo que todas esas masas oscuras brillasen y dieran luz a las Tierras, como aún actualmente lo hacen y seguirán haciéndolo, mientras la Chispa de la Gracia no les sea quitada.

30. Y ves, así las Tierras y Lunas obtuvieron su brillo y fueron repartidos entre los Soles en cantidad justa. Tras la Fuerza y el Poder de la Divinidad, el Amor les echó un vaho, y la luz en los Soles empezó a vibrar, los mares en las Tierras empezaron a ondular vehemente y los aires y vientos soplaron sobre los campos de las Tierras igual que el Espíritu de Dios sobre las aguas de la Misericordia. Las Lunas se alzaron encima de las Tierras a las cuales fueron dadas como un fruto al árbol y, como acompañantes continuos, empezaron a girar alrededor de las Tierras en órbitas muy amplias. Y donde había muchas Lunas, todas estas fueron ordenadas en órbitas fijas, como señal del amor de los hijos que miran fijamente el semblante de su Padre –– como las Lunas a sus Tierras, para que a causa de su consistencia muy delicada no sean desviadas de su órbita, lo que sería su destrucción...

31. Te digo que las Lunas no son sólidas sino son de materia muy suelta (parecida a la espuma de vuestros mares cuando está seca) y están peladas y no tienen agua. La finalidad de las Lunas es la de dar acogida a los espíritus de la materia (los que tienen una orientación totalmente material) y de poner a prueba su consistencia, y para prepararlos para el recibimiento de la Gracia.

32. En la solidez de las Tierras se manifiesta la parte moderada de la ira de la Divinidad –– moderada por la Misericordia; es necesaria para mantener férreamente encerrados a los espíritus errantes hasta cuando llegue la hora cuando, uno por uno, pueden ser trasladados a una materia más fina pero todavía suficientemente sólida para ellos. De allí, en su momento oportuno, los liberará el eterno Amor... Que sepas que los mares están repletos de ellos... para que allí se humillen... y el aire está repleto de ellos... para que se purifiquen... En todas partes el eterno Amor se manifiesta por la forma; pero la ira de la Divinidad moderada se encuentra únicamente en la Tierra... Aunque en la Tierra esté amortiguada, no es ni mucho menos extinguida...

33. Recuérdalo sobre todo: En el centro del Sol mora la Chispa de la Gracia que, tras el fuego de la ira de la Divinidad, da al mundo la Luz. Pero en el centro de la Tierra se encuentra una Chispa de la ira de Dios que, parecido a un dragón ignívomo, mantiene a las cuadrillas malvadas como petrificadas –– en piedras que únicamente pueden ser ablandecidas por el agua de la Misericordia... cuando en el plan de una segunda prueba de libertad para alcanzar la Vida eterna un alma sea encarnada en la Tierra... Ahora percibe el secreto de tu naturaleza y asómbrate del gran Amor de los Poderes eternos: ¡Cuántas veces ya el Amor hizo que nacieras de nuevo para recuperarte para la Vida eterna, para la libertad, la Ley, el Amor y la Luz, y para que puedas volver a ver el semblante del Amor! Ves, ¡ya estuviste perdido! Ves, todo esto te lo quiero revelar y con tu ayuda también a muchos otros para que, de una vez, reconozcáis la suma Bondad del Amor que a vosotros, que sois unos desobedientes, continuamente os colma de tantos bienes... ¡Y lo que el Amor tiene que aguantar de vosotros!...

34. De modo que así, por medio de un hálito del Amor, fue determinado el movimiento de las Tierras alrededor de sus Soles, en señal de que los hijos organicen sus actividades conforme el movimiento de las Tierras alrededor de sus Soles y de las Lunas alrededor de sus Tierras... y que los débiles sean como las Lunas, los fuertes como la Tierra, y los renacidos como el Sol. Que los débiles vean la Fuerza del Amor que nunca los abandonará si, igual que las Lunas, constantemente se orientan hacia el semblante del Amor y lo circundan en sus pequeños círculos –– y además de estos pequeños círculos, simultáneamente, la Fuerza del Amor también los lleva por el gran trayecto que la Tierra describe alrededor del Sol... Que los fuertes sean como la Tierra que, tras su propia rotación, continuamente se mantiene preparada para la recepción de la Luz y del Calor irradiados por la Gracia del Amor que ilumina y calienta por la Fuerza inherente del Amor... para que la Luz y el Calor produzcan toda clase de frutos de las obras del Amor, y los débiles puedan saciarse con ellos... Y que los renacidos de las aguas del Amor misericordioso que están en la Gracia perfecta sean como el Sol, y que su luz brille por todas partes y su calor reanime a los débiles y anime a los fuertes para que estos alimenten a los débiles, y formen una comunidad entre los hijos del mismo Padre.

35. Para que veas aún mejor por qué he preparado todo de esta manera... Observa: La Luna tiene muchas manchas oscuras, y la Tierra tiene polos fríos pero fijos; tiene montañas altas y valles profundos, tiene fuentes, ríos y mares pequeños y grandes. También el Sol tiene manchas, pequeñas y grandes. Y mira, todo esto son efectos surtidos por el Amor y la Gracia, o sea, del Calor y de la Luz correspondientes –– todo son manifestaciones del eterno Amor y del Poder de la Divinidad. Por esto compara a los débiles con la Luna: ¡cómo se parecen! Y la naturaleza de la Luna te será manifiesta... Ahora observa a los fuertes en todo lo que hacen, y verás la Tierra manifiesta delante de ti... Desde un polo al otro tiene que haber un sosiego preciso del espíritu dentro del amor al Amor, para que todo lo que envuelve al espíritu pueda actuar dentro de un orden preciso y de esta manera ser activo para el objetivo común: la conservación eterna. Porque ves, todo depende del sosiego; y sin él no se consigue nada. Y quien no es como los polos de la Tierra, él no penetra su interior profundo como la línea recta entre los polos penetra el centro de la Tierra. Y vuestro amor tiene que ser frío como el hielo de los polos, para que seáis aptos para absorber todo el Calor del Amor divino. Porque mira, todo lo que es caliente no se presta bien para recibir el Calor; pero aquello que dentro de su sosiego está frío, es capaz de admitir el Calor y conducirlo a todas partes del ámbito de la Vida. Pero aquel que recibe el Calor que es el Amor de Dios y lo acumula, él es un avaro y se disolverá como el hielo cerca del fuego. Sólo aquel que recibe el Calor como los polos y lo conduce inmediatamente a todos los que estén en su ámbito cercano y lejano, con él el Amor divino está en buen lugar y corresponde perfectamente a la Voluntad del gran y santo Dador.

36. Este amor producirá mucho fruto y se alzará a la Luz de la Gracia, y divisará continuamente las profundidades insondables de la Divinidad –– igual que los polos de la Tierra que continuamente miran hacia los espacios infinitos de las Creaciones del Amor de Dios, y que con su visión sutil absorben ansiosamente las radiaciones suaves de los espacios en los que hay una infinitud de seres de la Misericordia que en ellos toman su curso, cada uno conforme a su especie... Los polos que en su amor para con Amor absorben estas radiaciones, se encienden por encanto y delicias y producen luz, semejante a un Sol y a la aurora boreal.

37. Por esto, aquel que siempre se mantiene dentro del justo medio del amor al conocimiento, él se encenderá por amor a Dios como el ecuador de la Tierra, y sus ojos relumbrarán por la comprensión como los polos; sus brazos estarán continuamente en función como las fuentes y los ríos, y sus actividades tomarán rumbo a los mares de la Misericordia divina que están condimentados con la Gracia y los conocimientos del eterno Amor y de la Vida eterna.

38. He aquí la llave para examinar la Tierra que os porta...

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