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Capítulo 9 El Gobierno de Dios, Libro 1

24. Y ahora entérate de lo que ocurrió después: Como el eterno Amor aceptó el desafío y de esta manera, de antemano, ya se reconcilió con la gran Santidad de la Divinidad, esta comunicó su santa Voluntad en un susurro ya más delicado y, otra vez únicamente comprensible para el Amor, dijo con benevolencia:

25. “Tu gran Misericordia se ha revelado en Mí ante mis ojos omnividentes. Y en todo el sosiego de mi Santidad he reconocido tu gran Sinceridad y eterna Fidelidad... He contado las lágrimas de arrepentimiento de Adán y las de la tristeza de Eva, y ante tu gran Misericordia me he vuelto compasivo del todo.

26. Por esto voy a revocar mis sentencias. Y ahora mismo, conforme a tu petición, voy a aplicar Clemencia en gran plenitud y voy a reparar el daño causado por mis juicios. Nadie sino únicamente Yo puedo arreglar algo, porque solamente Yo soy bueno –– Yo, que soy el Padre santo... Lo que será mi nombre eternamente. Y Tú, mi Amor, eres mi Hijo... Y la Santidad que es el eterno vínculo todopoderoso de la Fuerza entre Tú y Yo y todo lo que ha surgido de nosotros, que sea el Espíritu santo que va a llenar todos los espacios y todas infinitudes en todas las eternidades. ¡Amén! –– Y esto os lo dice ahora vuestro Padre santo, lleno de Bondad. ¡Amén!

27. Y ahora, mi Hijo amado, dile a la pareja contrita y triste ––y grábalo profundamente en sus corazones–– que en adelante y hasta el fin de su vida terrenal cumplan sin faltar con los mandamientos del Amor y de la Misericordia. Y Yo, para cuando lo tengo dispuesto, les mandaré un Mediador entre ellos y Yo, para redimir la gran culpa y para disminuir el gran peso de su desobediencia.

28. Que hasta entonces perseveren con toda paciencia y afabilidad. Y el pan que les daré con escasez, se lo tendrán que ganar con el sudor de su frente... con lo que no se saciarán antes de la Venida del Mediador al que despertaré de entre ellos, bueno y perfecto como Tú y Yo somos buenos y perfectos, eternamente.

29. Diles también que he cancelado mis juicios únicamente para todos aquellos que cumplan puntualmente con mis severos mandamientos. Pero en el caso del menor incumplimiento, ¡que para todas eternidades todos los infractores estén advertidos con toda severidad que les espera una sanción meticulosa!

30. Esto es lo que el Padre santo bondadoso comunica mediante su Hijo que es el eterno Amor en Él... y lo comunica mediante el Espíritu santo que es la Gracia efectiva procedente de los dos... Lo comunica para la remisión del pecado en su día venidero... del pecado que, en adelante, hará que los cuerpos se vuelvan pesados hasta tener que morir físicamente, para que tras esa muerte corporal puedan alcanzar la Vida –– pero esto a partir de la era del Mediador prometido.

31. Esto dice el Padre, el Unico que es Santo y Bueno... ¡Amen!, ¡amén!, ¡amén!”.

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