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Capítulo 10 El Gobierno de Dios, Libro 1

7. Allí donde en el amplio cielo parece que este cinturón está cortado, allí siempre mirad con gusto, emoción y llenos de agradecimiento; para que a vosotros y toda la Creación este lugar os sirva de recuerdo eterno el que vosotros por vuestra infidelidad rompisteis conmigo y Yo entonces por compadecerme de vosotros rompí con la Santidad de Dios... Y que la parte en la que parece que el cinturón prosigue, os sirva de señal de la gran intercesión del eterno Amor ––que soy Yo desde las eternidades–– entre la Santidad sagrada de Dios y vosotros que, infieles, pecasteis ante el semblante de su ilimitada Santidad.

8. Ved, ¡de allí resulta esta lágrima y allí está el lugar de su causa!

9. Y vendrá el día en el que esta lágrima saldrá como lucero de la mañana, precioso, que iluminará a todos los pueblos de la Tierra que, tras los tiempos de los tiempos, os seguirán en vuestras huellas de arrepentimiento y de tristeza... Pero antes esta lágrima aún va a lavar la Tierra del lodo maloliente del pecado y purificará vuestras lágrimas del arrepentimiento y de la tristeza de la inmundicia de la serpiente.

10. Haré que esta lágrima caiga sobre una flor todavía blanca de este zarzal, entre las dos que tú, Eva, ya fructificaste; y vendrá el día en el que de ella surgirá una mujer pura que a la serpiente le aplastará la cabeza. Aunque esta serpiente aún llegará a morderle el talón, el veneno no le hará mal. De modo que de esta lágrima ––y ya estáis ante la época–– saldrá un lucero de la mañana muy hermoso para todos aquellos pueblos de la Tierra que son de buena índole, y sólo para los hijos rebeldes de la serpiente saldrá el juicio eterno.

11. Y los espíritus que surgieron del seno de la Santidad del Padre descenderán a la Tierra y, allí encarnados, anunciarán a vuestros descendientes la gran época y las circunstancias de la Venida de Aquel que ahora está delante de vosotros, al que ahora todavía podéis ver y oír, pero en adelante ya no... Sólo a la hora de su Venida prometida volveréis a verle, conforme a la promesa del Padre santo que Yo os transmito por ser eterno Amor en Él.

12. ¡Ahora habéis oído todo lo que os hace falta para recibir mi Bendición!

13. De modo que sed bendecidos por la mano del Poder y de la Fuerza del eterno Amor del Padre santo, y también por la Fuerza del Espíritu que es santa por surgir de Nosotros dos... ¡Fecundaos y reproducíos, y repoblad la Tierra con el fruto vivo de esta Bendición!

14. Y cada vez que os unáis por la causa de esta Bendición, ¡antes sacrificadme vuestros corazones! Porque si esto lo omitís, la serpiente ––que todavía vive y continuará viviendo eternamente en la ira de la Divinidad–– echará a perder vuestro fruto en vosotros... Y tú, Eva, más todas las demás de tu sexo, en vez de frutos bendecidos alumbraréis frutos de perdición. Estos, en gran número, van a estropear a los hijos de la Bendición y de la Luz, y sus estragos no tendrán fin... Y vosotros, en herencia, dejaréis el pecado a todos; con lo que vuestra culpa será manifiesta hasta en los tiempos de los tiempos y después.

15. Y este pequeño sacrificio de vuestros corazones ––a cambio de mi Bendición con mi Gracia–– os será impuesto como un servicio sagrado con el que tenéis que cumplir cada vez que os unáis en el ámbito de esta Bendición. Que este nuevo mandamiento fácil de cumplir que acabáis de recibir de mi boca sea la primera Iglesia que Yo, ante vosotros, fundo en memoria Mía. ¡Que ella os recuerde agradecidos a las obras del Amor misericordioso y os ayude para volver al temor sagrado de Dios!

16. Desde lo Alto os mandaré un espíritu puro como mensajero con una espada llameante en la mano, para que os muestre toda la Tierra de un lado a otro. Él os llamará la atención sobre las absurdidades del mundo, pero también os castigará en caso de que os apartéis de mis caminos.

17. Esto os dice el eterno Amor en el nombre del Padre santo. ¡Amén!”

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