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[GEJ 5.272.9] Conforme el primero se defina la vida moral del ser humano, de modo que como ser natural –tras una educación justa– piensa y actúa de manera que no se quede apegado a la materia… que se aparte de la materia, utilizándola únicamente para penetrar cada vez más profundamente en lo puramente espiritual. El que hace esto –si ha recibido una formación correspondiente– pronto descubrirá la analogía entre materia y espíritu; y una vez que el hombre haya descubierto esta analogía, a partir de lo espiritual pasará a lo celestial - o sea, a lo puramente espiritual. Desde allá ya resultará más fácil pasar a lo celestial puramente divino. Y únicamente entonces al hombre le quedará perfectamente claro qué, en el fondo del fondo, la Escritura de los profetas contiene claramente como contenido manifiesto de las Escrituras de los profetas.

[GEJ 5.272.10] Pero aquel que en la Escritura toma las meras imágenes ya por todo, él demuestra que él mismo todavía es mera materia que se encuentra en el juicio –pues debe encontrarse en el juicio– porque conserva el juicio de la materia durante toda su vida terrenal en su consciencia y en su sentimiento. Como abriga esta imaginación, vive en aflicción y miedo continuo a caer con su alma después de la muerte en aquel estado material con el que la Escritura representa figuradamente el estado de la materia.

[GEJ 5.272.16] Pero Yo le dije: «En el mundo entre los hombres no existe dignidad alguna, salvo la de ser imágenes de Dios, y precisamente esta es la razón por la que el ser humano debe amar y respetar a su prójimo. Si alguien oye mi Palabra, tiene fe en ella y actúa conforme Yo enseño, ¡entonces también merece que Yo le emita un testimonio digno! Porque para el que da testimonio de Mí, también Yo soy un Testigo muy valioso ante mi Padre en el Cielo de toda Vida. Pero si a alguien doy un testimonio ante el mundo, no lo hago para elogiarle ante el mundo, sino sólo manifiesto así que la Verdad divina está en él. Y siendo así, ¡ya podréis soportar mi Testimonio!».

[GEJ 5.273.2] Este discípulo, Judas Iscariote, dijo: «Yo Le agradezco en silencio por todo lo que he recibido; pero según su propio Testimonio habéis recibido más que yo, por lo que también es justo que al Señor deis las gracias por lo que habéis recibido más. Vosotros ya sois capaces de realizar mucha clase de milagros, mientras que yo no logro hacer ni uno solo, aunque yo creyera mucho en que lo lograría bien, ¡pero vosotros ya lo conseguís casi todo! Por eso, por lo que aún no he recibido, tampoco puedo dar las gracias, sino solamente puedo pedirlo... Verdad es que en silencio ya he rogado muchas veces por eso, pero con excepción de comida, bebida e instrucción aún no he recibido nada… por lo que sólo he de dar las gracias por esto, pero ni mucho menos por un don de realizar milagros... ¡Comprendedme - si queréis comprenderme!».

[GEJ 5.273.4] Y Yo le dije: «Tú, Judas Iscariote, tienes completamente razón si no me agradeces por lo que tú no has recibido con tanta abundancia como los demás discípulos. Pero cuando hace algunas lunas una vez os envié delante de Mí para preparar a los hombres en Galilea para mi Venida, te había dado el mismo poder de realizar milagros como a los demás discípulos. Pero tú, como hombre codicioso, empezaste a hacer un gran negocio porque cobraste mucho por los milagros que tú realizaste. Así, en pocas semanas, ganabas una gran cantidad de oro y de plata, a los que tu corazón estaba muy apegado... Pero como tu corazón estaba únicamente apegado al mayor excremento de la Tierra y al don de realizar milagros sólo a causa de ese excremento que produjo –pues este era efectivamente el caso contigo–, luego por razones muy sabias este don te fue quitado, ¡pero no la Doctrina! De modo que también tú puedes dar a los hombres una instrucción sobre la Venida del Reino de Dios en la Tierra - si quieres... pero si lo quieres, ¡también puedes dejarlo! Aunque Yo diría que si no te disgusta comer y beber, ¡entonces tampoco sería inconveniente que trabajaras un poco para ti y para Mí!».

[GEJ 5.273.5] Dijo Judas Iscariote totalmente consternado: «Esto de todos modos lo hago con gusto, pero los hermanos en general no me dejan. Y como no quiero disputar, ¡simplemente me callo!».

[GEJ 5.273.10] Dije Yo: «Querido amigo, ¡eso viene de su egoísmo ocasional! Según su profesión es alfarero que con esta actividad en los mercados ha ganado mucho dinero. Pero cuando oía hablar de mis Hechos acudió también a Mí, de modo que oía mis Palabras y veía mis Prodigios. Y a eso me pidió que le aceptara como discípulo. Yo se lo permití, y así también él se hizo discípulo mío. Pero él sigue siendo lo que siempre era… un comerciante, y considera el dinero como cosa imprescindible para la vida terrestre. Por eso, en realidad, siempre sólo quiere realizar milagros para él mismo, y hacer que se los paguen, igual que los magos. Pero como eso no debe ni puede ser compatible con mis Hechos milagrosos, por su propia culpa él perdió la facultad ya inherente en él, por lo que ahora siempre es un poco descontento. Por lo demás sabe de todo y es un buen orador, y cuando instruye a alguien sobre Mí y mi Misión como Enviado de los Cielos, entonces sus palabras hacen buen efecto y por eso en este sentido él es igual a los otros apóstoles elegidos de los 72 discípulos que Yo tenía al principio. - Ahora sabes quien es y lo que has de opinar de él».

[GEJ 5.274.5] Ahora bien, mi ocupación que servía al Templo no tenía prisa, porque lo que no se podía terminar dentro de una semana, sin problemas también se podía llevar a cabo cómodamente en la tercera semana. De modo que yo tenía tiempo y acepté la invitación atenta de los dos esenios. Con ayuda de tres camellos de patas ligeras que los dos esenios tenían con ellos llegamos pronto al lugar de nuestro destino. De todos modos el lugar al que mi tarea de recaudación del diezmo me mandaba, no estaba lejos de las instalaciones de los esenios.

[GEJ 5.274.6] Pronto los dos me presentaron a su superior, un hombre extraordinariamente amable, que me recibió con mucho amor y no me privó de nada. En efecto, su hospitalidad no dejaba nada que desear. Yo permanecía allí durante ocho días y me convencí según la verdad de todo lo que los dos esenios antes me habían indicado. Muchas veces yo pensaba en esto y con gusto habría pasado a ellos; pero no me aceptaron a causa de mi juventud - lo que realmente sentía mucho.

[GEJ 5.274.7] Ahora me gustaría saber de Ti, lo que Tú dices sobre este instituto; pues sus hechos maravillosos son muy parecidos a los tuyos, de modo que secretamente yo era de la opinión que Tú, tal vez, también podrías ser un esenio; pues ellos me dijeron también que entre ellos iba a surgir el Mesías del mundo. ¡Ahí, por favor, dame una aclaración más precisa!».

[GEJ 5.274.9] Pues si un hombre –lo que en esta época ya bastante instruida no sería una imposibilidad– ya aquí en esta vida descubriese comprobadamente que ha sido engañado, entonces sería doble desgraciado: una vez porque ha sido engañado ignominiosamente por mucho dinero y otra vez porque, a pesar de todo, aún tenía que callar para que no le sucediera otra desgracia aún peor.

[GEJ 5.274.10] Pues esos esenios tan encomiados y buscados en todas partes mundanas tienen muchos espías que bajo diversos caracteres vagan por muchos países. Por medio de estos los jefes principales y directores de este gran instituto llegan a saber todo lo que ocurre por ahí, incluso todo que tiene que ver con ellos mismos. Por eso no es aconsejable proceder contra ellos, porque pronto irían a enterarse de eso y se vengarían de sus adversarios.

[GEJ 5.275.2] Al haber dado explicaciones durante dos horas sobre lo más importante de las estrellas, con esto en sus ánimos secretamente se había despertado el deseo de persuadirse aún mucho más profunda y claramente de la Verdad de mis Exposiciones verbales. Por eso los trasladé a todos –sin que ellos pudiesen sospechar lo que les estaba pasando– despiertos al estado puramente espiritual, y ahora miraban las estrellas con la visión altamente transfigurada, de modo que podían observar una estrella tras otra como si estuviesen en su cercanía.

[GEJ 5.275.4] Pero Yo les dije: «¡No os maravilléis demasiado de eso porque Yo no he hecho más que abrir vuestra visión interna con el Poder de mi Voluntad! Pues así fuisteis capaces de ver aquellos mundos lejanos como desde cerca, porque para el espíritu las distancias terrestres y por consiguiente también las espaciales en realidad efectivamente no existen. ¡Reflexionad sobre eso en vuestras casas, y mañana vamos a conversar aún un poco más sobre este particular! ¡Por ahora volved a vuestras casas, retiraos para descansar, y con eso terminan el descanso y la celebración del sábado del día de hoy!».

[GEJ 5.275.8] Uno de los hombres que en su visión espiritual había sido transportado a la superficie del planeta Urano, me preguntó si aquellos hombres tan fuertes a los que allá había visto perfectamente ya eran una especie de seres bienaventurados. Pues le habían dado esta impresión, sólo que le sorprendió que allá los hombres trabajaban con mayor diligencia que los hombres más aplicados de esta Tierra. También había visto muchos edificios grandes en construcción, con la misma diligencia… Y se preguntaba si en el Reino celestial los bienaventurados tenían que construir sus casas como los hombres aquí en la Tierra.

[GEJ 5.275.9] Y Yo le respondí: «En parte también es así. Pero los hombres que tú has visto en aquel mundo aún no son espíritus, ni mucho menos, ¡de modo que menos aún son bienaventurados! Para aquel mundo ellos son hombres materiales como vosotros aquí en este astro - sólo con la diferencia de que únicamente vosotros, los seres humanos de la Tierra, tenéis la misión de haceros niños de Dios, mientras que los seres humanos de las innumerables miríadas de mundos cósmicos no tienen esta misión - aunque tampoco estén categóricamente excluidos. Pero para conseguir eso, allá hace falta mucho más que aquí en esta Tierra que ya desde el principio está destinada a tal fin.

[GEJ 5.275.12] Y otra vez todos se quedaron sorprendidos sobre mi Omnisciencia, me dieron las gracias, y me elogiaron y glorificaron que Yo los haya considerado dignos de mi Visita.

[GEJ 5.276.4] De esta manera este pueblecito pobre obtuvo una ayuda doble, es decir, física y moralmente... Pero cuando después del tiempo transcurrido Yo empecé a hablar que dentro de poco Yo iba a partir a Jerusalén para participar en una fiesta, todos se entristecieron mucho y Bernabé me peguntó, cómo Yo todavía pudiese entrar en esa ciudad tan profundamente desmoralizada e impía.

[GEJ 5.276.9] El día en que nos pusimos en camino era un ante-sábado, porque queríamos llegar a Jerusalén el sábado - el día cuando iba a empezar la fiesta. Por eso teníamos que abandonar el lugar donde habíamos descansado varias semanas, para poder estar en Jerusalén la mañana del sábado; pues para llegar allí teníamos que viajar aún un día entero.

[GEJ 5.276.10] Después de haber tomado el desayuno, Yo bendije la aldea y a sus habitantes. Acompañado de todos, me puse en camino, tomando el acceso nuevo que nadie antes había usado. A la salida de la gruta Yo recomendé a los acompañantes que regresaran; y una vez más les encomendé tener plena fe en Mí y en el amor a Dios. Y también les dije que nunca empiecen a vacilar en esta fe; porque entonces, transcurridos algunos años, Yo iba a volver a ellos en estado transfigurado, y darles a todos la fuerza de mi Espíritu. - Por esto todos me agradecieron y me pidieron que incluso estando lejos de ellos no los olvidara.

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